Es una escena que parece sacada de una novela de realismo trágico, pero es la realidad cotidiana en Puerto Tejada. Adultos mayores, hombres y mujeres que ya entregaron su vida al trabajo y a la sociedad, se ven obligados a desafiar la oscuridad de las 3:00 a.m. y la inclemencia de las lluvias para mendigar, literalmente, una ficha de atención en la ESE Norte 3.
Resulta inaceptable que, en pleno 2026, el sistema de salud en nuestro departamento siga operando bajo una logística rudimentaria que ignora la dignidad humana. No se trata solo de un problema de trámites; es una vulneración sistemática de los derechos fundamentales.
Un Riesgo Multidimensional
La problemática denunciada por la comunidad trasciende lo administrativo y se convierte en un peligro real por tres flancos críticos:
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Inclemencia Climática: Someter a personas de la tercera edad a aguaceros y bajas temperaturas es una invitación directa a complicaciones respiratorias, agravando precisamente el estado de salud que intentan sanar.
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Inseguridad Ciudadana: El norte del Cauca atraviesa momentos complejos en orden público. Obligar a los usuarios a transitar y permanecer en la vía pública de madrugada es exponerlos a la delincuencia común sin ningún tipo de protección.
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Colapso por Demanda: La migración de usuarios de EPS como Asmet Salud, Nueva EPS y SOS ha desbordado la capacidad de la ESE, pero esto no puede ser una excusa para la parálisis institucional.
La Urgencia de una Gerencia Humana
La gerencia de la ESE Norte 3, en cabeza de Adela Mezú, no puede seguir guardando silencio o permitiendo que la inercia administrativa maltrate a los caucanos. La administración de salud debe evolucionar. No es posible que, mientras el mundo habla de inteligencia artificial y telemedicina, en Puerto Tejada la única “tecnología” para obtener una cita sea la resistencia física del paciente en una acera.
¿Qué soluciones se requieren con urgencia?
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Digitalización y Call Centers: Implementar un sistema de citas programadas que elimine las filas presenciales.
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Infraestructura de Espera: Si la fila es inevitable por el volumen de personas, se deben garantizar espacios cubiertos y dignos dentro de las instalaciones.
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Descentralización: Ampliar los horarios y puntos de entrega de turnos para evitar las aglomeraciones de madrugada.
“La salud es un derecho, no un privilegio que se gana sobreviviendo a una madrugada bajo la lluvia.”
La comunidad de Puerto Tejada y los veedores de salud ya han alzado su voz. Ahora le corresponde a la administración municipal y a las directivas de la ESE demostrar si su compromiso es con el bienestar de la gente o si, por el contrario, seguirán permitiendo que la desidia sea la que dicte la suerte de nuestros abuelos. El silencio de las autoridades ya no es una opción.


































































