El saber popular, siempre sabio y curtido por la experiencia, dicta que “es mejor amansar una potra arisca que quitarle las mañas a una yegua vieja”. En el contexto político que empieza a cocinarse en Popayán, este refrán no es solo una frase pintoresca; es una radiografía exacta del dilema que enfrenta el electorado: ¿insistir en estructuras viciadas o apostar por la incertidumbre de lo nuevo?
La “Yegua Vieja” y el Lastre de las Mañas
La política tradicional en nuestra región se comporta como esa yegua resabiada. Por más que se le cambie la silla o se le pinte el pelaje en época electoral, las mañas —el clientelismo, los acuerdos bajo la mesa y la burocracia— están tatuadas en su ADN. El sistema está “viciado”, y esperar que los mismos nombres de siempre actúen con transparencia es, por decir lo menos, una ingenuidad costosa para el erario.
En este escenario, los nombres que ya circulan en el “ajedrez” payanés generan más dudas que certezas:
- William Campillo: Con su eslogan de “Caucano de Corazón”, muchos se preguntan si es un sentimiento genuino o una estrategia para “tramar”. Su historial deja huellas: el juramento de lealtad a César Cristian Gómez que terminó en distanciamiento, y sus votos a favor de los actuales dueños del alumbrado público cuando fue concejal, son “mañas” que el electorado difícilmente olvida.
- Edwin Muñoz: Hoy secretario, pero en los pasillos de la administración se dice que es quien realmente ostenta el mando; “lo que él dice es ley”. Sin embargo, su gestión deja un sabor amargo, especialmente cuando se trata de la eficiencia en los pagos, donde, según denuncian, es un verdadero dolor de cabeza.
- Víctor Fulli: Su reciente y ferviente alineación con el petrismo despierta suspicacias en los corrillos del Parque Caldas. La pregunta es obligada: si su desempeño en cargos anteriores no fue el esperado, ¿qué garantiza que como alcalde los resultados sean distintos?
La “Potra Arisca”: ¿El Riesgo de lo Nuevo?
Frente a esto surge la figura de lo indómito. Líderes que, aunque difíciles de encauzar en la disciplina de los partidos tradicionales, no vienen contaminados por el manual de las malas prácticas. El reto aquí es el “amansar”: un proceso de maduración donde la frescura de los ideales debe equilibrarse con la capacidad de ejecución.
En este grupo de nuevas fichas y posibles aspirantes, el tablero se mueve con velocidad:
- José Luis Diago Franco: Su nombre empieza a susurrarse con fuerza. Tras su paso por la academia, muchos ven en él una figura que podría elevar el debate, aunque la política electoral es un ruedo muy distinto al universitario.
- Cristhian Andrés Narváez Patiño: Es la ficha más reciente en saltar a la conversación. Su entrada al juego pone a prueba si Popayán está lista para liderazgos que rompan con el molde de las estructuras heredadas.
Conclusión: El Reto de Elegir
¿Está el electorado payanés dispuesto a invertir energía en “amansar” un nuevo liderazgo o preferirá la comodidad ,mañosa y conocida, de la política de siempre?
El verdadero cambio no es solo de nombres, sino de costumbres. Seguir esperando que la “yegua vieja” deje de patear es un desgaste inútil. Quizás ha llegado el momento de tomar nuevas riendas, aunque el animal sea arisco, con tal de salvar a Popayán de las mañas que la tienen estancada. La transparencia no se reforma; se siembra desde cero.


































































