*Una minga de pensamiento. La invitación de la Organización de Autoridades Indígenas de Colombia AICO,* el gobernador Fidencio Termal, el Cabildo, la Mesa Regional Permanente de Concertación (MPC) y las autoridades de los pueblos Pasto y Quillasingas no es una convocatoria más. Es un llamado a la acción, a la reflexión y, sobre todo, a la unidad en torno a un tema que ha marcado la historia de las comunidades indígenas: *el saneamiento de su territorio*.
*El solo hecho de que la Agencia Nacional de Tierras (ANT) esté presente subraya la importancia de este encuentro*. No se trata solo de un evento protocolario, sino de una oportunidad real para que la voz de las autoridades y la comunidad sea escuchada directamente por quienes tienen el poder de tomar decisiones. Es un espacio para articular, para construir y para encontrar soluciones conjuntas que respeten la ancestralidad y la cultura de los pueblos.
*Los territorios indígenas no son solo un pedazo de tierra; son el corazón de su identidad, la fuente de su subsistencia y el lugar donde residen sus tradiciones y su cosmovisión*. Sin embargo, el saneamiento territorial es un proceso complejo y largo, a menudo plagado de obstáculos burocraticos, conflictos con terceros y la falta de reconocimiento de los derechos territoriales. Es por eso que esta “minga de pensamiento” adquiere un significado aún mayor.
La minga, como concepto, va más allá del trabajo en comunidad. Es un acto de solidaridad, de reciprocidad y de compromiso con el bien común. *En este contexto, la minga de pensamiento es una invitación a sentarse, a dialogar y a poner sobre la mesa ideas y propuestas que permitan avanzar en la protección y la recuperación de la tierra. Es un llamado a que líderes, exgobernadores, dirigentes y la comunidad en general*, unan sus saberes y experiencias para trazar un camino claro hacia la justicia territorial.
*El futuro del pueblo Pasto y Quillasingas está directamente ligado al futuro de su territorio. Y ese futuro se empieza a construir hoy, en el Resguardo Indígena de Guachucal.* El compromiso de las autoridades y la participación de la comunidad en esta minga son la prueba viviente de que la lucha por la tierra, en toda su complejidad, no se detiene. *Es una lucha que se libra con la palabra, con la razón y con la fuerza de un pueblo que se niega a olvidar sus raíces.*
































































