El tablero político colombiano se agita con un nuevo movimiento: Paloma Valencia ha oficializado su precandidatura presidencial para 2026. La senadora del Centro Democrático, conocida por su férrea defensa de las políticas uribistas, no solo entra a la contienda, sino que se posiciona como una de las principales cartas de su partido para recuperar la Casa de Nariño. Pero, ¿qué significa este lanzamiento y cuál es la verdadera propuesta detrás de sus palabras?
Valencia, en un acto público que marca el inicio de su carrera, delineó los tres pilares de su posible gobierno: seguridad, salud y economía. Ejes que, si bien son recurrentes en cualquier campaña, en el contexto del uribismo adquieren un matiz particular. La “mano dura” en seguridad, la reforma a la salud y una economía pro-mercado son, sin duda, temas que el Centro Democrático ha enarbolado desde su creación. Sin embargo, Valencia intenta darle un nuevo aire a esta agenda. Habla de una “revolución de las energías”, de fomentar el emprendimiento y de hacer a Colombia “atractiva para la inversión”. Palabras que buscan modernizar un discurso que, para muchos, se ha quedado estancado en el pasado.
Su candidatura, además, pone de manifiesto la complejidad de la consulta interna del Centro Democrático. Valencia, con su perfil combativo y su elocuencia en el debate, se enfrentará a la igualmente polarizante María Fernanda Cabal y a otros aspirantes que buscan capitalizar el descontento con el actual gobierno. La muerte de Miguel Uribe Turbay, un joven que, según la información disponible, tenía un buen desempeño en las encuestas, añade un elemento trágico y de incertidumbre a la competencia. Este hecho, si bien lamentable, podría reconfigurar la dinámica interna del partido, obligándolos a repensar su estrategia y a buscar un candidato que pueda unir a las diferentes facciones.
El lanzamiento de Paloma Valencia no es solo el inicio de una campaña individual. Es el primer paso de un movimiento que busca volver al poder. La pregunta es si el país, después de los cambios políticos y sociales de los últimos años, está dispuesto a darle una nueva oportunidad a un proyecto que, a pesar de sus logros, también ha sido objeto de fuertes críticas. La respuesta la tendremos en las urnas. Por ahora, solo nos queda observar cómo se desarrolla esta carrera, que promete ser una de las más reñidas de la historia reciente de Colombia.
































































