En *una sociedad donde la información debería ser un derecho fundamental*, nos enfrentamos a una realidad preocupante en el Cauca.
El periodismo, ese *cuarto poder* que tiene la responsabilidad *de fiscalizar y denunciar*, se encuentra cada vez más acorralado. La voz de quienes buscan la verdad a menudo es silenciada por una élite que maneja los hilos del poder, la economía y la política. Esta *rosca*, como bien la llaman, *no solo controla los empleos y los gremio*s, sino que también manipula *la pauta y la organización de eventos*, asegurándose de que el relato que prevalece sea siempre el que les conviene.
*No es casualidad que temas vitales como la energía, el aseo y la seguridad se conviertan en tabú*. Hablar sobre la Cámara de Comercio o el sector gastronómico *parece un acto subversivo, un “delito” que enfurece a los delfines*, esos herederos del poder que, *con la arrogancia de su cuna*, se ofenden ante cualquier cuestionamiento. *Olvidan que su privilegio se sostiene sobre las espaldas* de los *descamisados*, de esa inmensa mayoría que, con su esfuerzo diario, *paga las cuentas que ellos derrochan*.
*Es la gente que, sin lujos ni herencias, lucha incansablemente por llevar un plato de comida a sus hogares*.
*La cultura como negocio*
El panorama es aún más deprimente cuando vemos *cómo la cultura, un pilar esencial para el desarrollo humano, ha sido cooptada por intereses privados*. Espacios que deberían ser para el pueblo se han convertido en el *búnker* de fundaciones que, bajo la excusa de promover eventos de gran magnitud, *se lucran anualmente.*
*La narrativa oficial es que estos eventos traen “muchos visitantes” y un supuesto beneficio general*.
Pero la cruda verdad es que son los comerciantes y trabajadores del día a día, aquellos que *se aglomeran alrededor del Parque Caldas, quienes terminan costeando el espectáculo con su flujo de gente y su trabajo arduo*.
La cultura, *en lugar de ser un puente para el encuentro y la reflexión, se ha vuelto un negocio que beneficia a unos pocos privilegiados*, dejando a la mayoría con las *migajas*.
*Es hora de que la sociedad despierte y exija un periodismo valiente, libre de la rosca que lo asfixia*.
Es urgente que los ciudadanos comprendan que la cultura y la economía deben servir al bien común, no a los intereses de unos pocos. *La verdad tiene un alto precio, pero el costo de permanecer en silencio es mucho más alto.*
Entérate en *Instagram, X, TikTok, Whatsapp, Facebook, threads,* y gratis en nuestra Noticia diaria ¿Dudas o sugerencias? escríbenos a noticias@caucaextremo.com
*www.caucaextremo.com #laotracaradelanoticia & Colombia extremo Televisión #cercadeti*


































































