En el corazón de Popayán y a lo largo y ancho del Cauca, el nombre Castrillón resuena con un eco de historia, cultura y servicio. Hoy, esa herencia se materializa en la figura de Roberto Castrillón, actual gerente del Comité de Cafeteros del Cauca, un hombre cuya gestión no solo impulsa el motor económico de la región, sino que también honra un abolengo de transparencia y lealtad inquebrantable por su amada tierra.
Roberto no es un líder cualquiera; es el hijo del insigne historiador popayanejo y exgobernador del Cauca, Diego Castrillón Arboleda, cuyas obras como “José Tombe” y “Muros de Bronce” son pilares de nuestra identidad. Además, es hermano de Martha Mercedes Castrillón, quien fuera viceministra de Cultura. Esta genealogía, forjada en el servicio público y la intelectualidad, dota a Roberto de una perspectiva única, una mezcla de visión estratégica y profunda sensibilidad social que se refleja en cada una de sus acciones. Su carisma y jovialidad, cualidades que lo acercan aún más a la gente, son el sello distintivo de su liderazgo.
El mes de julio fue testigo de un trabajo significativo bajo su batuta, destacándose, entre muchos detalles, la inauguración de la nueva sede del Comité de Cafeteros en Timbío. Este no es un edificio más; es la materialización de un compromiso, una verdadera “casa” para esos empresarios campesinos que, con dedicación y la excelencia del café, han logrado sacar a sus familias adelante. Es un espacio que simboliza apoyo, capacitación y un punto de encuentro vital para quienes labran la tierra y elevan el nombre del Cauca en el mundo. Ver cómo se brinda un hogar a quienes son la columna vertebral de nuestra economía cafetera, es un motivo de orgullo y esperanza.
Y con los vientos de agosto, la expectativa crece en torno a “Cauca Sabe a Café”. Este evento, que se avecina con múltiples actividades, será la vitrina perfecta para que nuestros caficultores demuestren una vez más por qué el Cauca se ha consolidado en los primeros lugares por sus cafés especiales. Estos granos, cultivados con pasión y esmero en nuestras montañas, no solo son un deleite para el paladar, sino que se han convertido en embajadores de talla internacional, proyectando la calidad y el potencial de nuestra tierra en los mercados más exigentes.
La labor de Roberto Castrillón, anclada en una historia familiar de compromiso y un futuro prometedor para el café caucano, demuestra que la suma de un legado honorable y una gestión eficaz es la clave para el progreso de nuestra región. Su liderazgo es un recordatorio de que, con visión y cercanía, el aroma del café puede ser también el aroma de la esperanza y el desarrollo para todos en el Cauca.


































































