En un mundo que a menudo valora más lo digital y lo efímero, el reciente triunfo de Sofía Calambás, la Virreina Nacional del Torbellino, nos recuerda la profunda importancia de la cultura y la tradición. Su logro no es solo un título; es un eco vibrante que resuena en cada rincón del departamento del Cauca y, en particular, en su municipio natal, Piendamó.
La danza del torbellino, con su ritmo alegre y sus pasos enérgicos, es más que un baile. Es la historia de nuestra gente, contada a través de movimientos. Es un acto de resiliencia, de alegría y de memoria. Al danzar, Sofía no solo demostró su destreza técnica, sino que se convirtió en una embajadora de un legado ancestral, llevando en alto la riqueza cultural que nos define.
Este triunfo es un testimonio de compromiso, entrega y disciplina. Detrás de cada paso hay horas de ensayo, el apoyo incondicional de su parejo, Nilson Ocampo, y la guía de su maestra, Martha Chantres, y de todo su equipo de preparación. Es un recordatorio de que los logros más significativos son el resultado de un esfuerzo colectivo y de una pasión genuina.
La victoria de Sofía Calambás es una invitación a valorar nuestras raíces. Nos anima a sentirnos orgullosos de lo que somos y de dónde venimos. En un país tan diverso como Colombia, cada expresión cultural es un hilo que teje el tapiz de nuestra identidad nacional.
Felicitamos a Sofía por su dedicación y por ser una fuente de inspiración para las nuevas generaciones. Que su ejemplo nos motive a todos a honrar, preservar y celebrar nuestra rica herencia cultural, porque, como ella nos ha demostrado, a través de la danza, podemos dar vida a nuestras tradiciones y a nuestro espíritu. ¡El Cauca vibra y suena, gracias a ella!


































































