Es común observar que cuando una persona asume una posición de poder, su comportamiento cambia notablemente.
Este fenómeno, visible en muchas personas, despierta la pregunta: ¿por qué ocurre esto? Hablando con un amigo Psicólogo del Hospital Universitario San José de Popayán especialista en me comentaba que la sensación de poder puede desencadenar cambios hormonales significativos en el cerebro, alterando nuestra percepción y comportamiento, será por eso que muchos que llegan de administradores de lo público cambian tanto o algunos de sus secretarios estando allí se creen Dioses.
La hormona de la testosterona juega un papel crucial en este proceso. Al recibir un cargo importante, nuestro cerebro se inunda de testosterona, lo que, a su vez, provoca un aumento de dopamina. Esta combinación nos hace sentir placer y, de alguna manera, nos vuelve adictos a esta sensación, lo que explica por qué muchas personas en posiciones de poder se aferran tan firmemente a él, es por eso que en estos días alguno “EX” sonríen en su pueblos, hablan hasta con el que mas odian pero eso si resaltando una frase que es muy común en estos días, no me interesa aspirar , ya cumplí ese ciclo , solo quiero servir a las comunidades , pero si insisten , les diré, que no , jajá!! , ni ellos se creen esa mentira .
Sin embargo, este cambio hormonal no solo tiene efectos positivos. La testosterona y la dopamina también pueden hacer que las personas se vuelvan menos empáticas y más autoritarias. Estos efectos asociados con el pode plantean desafíos importantes tanto para quienes ostentan el poder como para quienes los rodean.
El cerebro bajo la influencia del poder
Mi amigo el Psicólogo del San José , ese que Atiende a ratico a más de un loco de allí , me explica que la testosterona tiene un doble efecto en el cerebro: aumenta la agudeza mental y la capacidad de liderazgo, aspectos esenciales para dirigir efectivamente, en estos tuvimos diferencia porque en estos días han legados unos que lo único agudo que tienen es la estupidez y la terquedad resaltan los Corrillos del Parque Caldas que todo lo sabe y todo lo ve.
“Te vuelves más hábil cuando tienes poder, porque estás liderando una tribu y debes ser más hábil que el promedio”, señala. Este incremento en la capacidad cognitiva es una ventaja evolutiva clara.
Pero esta ventaja viene acompañada de un precio. La dopamina, el “neurotransmisor del placer”, que se libera junto con la testosterona, puede llevar a una especie de adicción.
Esta adicción no solo despierta el deseo de mantener el poder, sino que también puede distorsionar el comportamiento. “El cerebro se vuelve adicto a la dopamina”, enfatiza Figueroa, lo que explica por qué las personas en posiciones de autoridad a menudo tienen dificultades para soltar el poder.
Comportamientos problemáticos
Dos de los efectos negativos más notables del poder, según Figueroa, son los siguientes:
- Disminución en la capacidad de escucha. Las investigaciones demuestran que las personas en posiciones de poder tienden a ser menos receptivas a las opiniones y necesidades de los demás. “Una persona con poder escuchar menos; su cerebro y sus oídos están menos atentos a lo que pasa a su alrededor”, ¿ o será que los que están adentro no les interesa que hablen con el porque les diría la realidad que viven muchos afuera?, explica el Psicologo que pide reserva en su nombre por tema que podría perjudicarlo después .
- Además, las personas con poder tienden a interrumpir con frecuenciaa los demás. Esta interrupción constante surge de la suposición de que ya conocen la información que se les está proporcionando, lo que les lleva a no prestar atención completa a las conversaciones. “Interrumpen constantemente porque asumen que saben más de lo que uno sabe”.
Recordando la humanidad en el poder
Para contrarrestar estos efectos negativos, es esencial que las personas en posiciones de poder sean conscientes de su humanidad y de la temporalidad de su situación. Los amigos de los Corrillos del Parque Caldas dicen, resaltan y subraya la importancia de recordarles que son unos “humanos más” y que su tiempo en el poder en algún momento terminará.
Este recordatorio puede ayudar a disminuir los comportamientos negativos asociados con el poder y fomentar una actitud más humilde y empática.
Finalmente, los corrilleros sugieren que las posiciones de poder deben tener límites claros en su duración.
“Los mandatos tienen que tener un tiempo obligatorio de caducidad”, afirma, para evitar que las personas se vuelvan demasiado adictas a los privilegios y placeres que conlleva el poder.
Esta limitación es fundamental para garantizar que el liderazgo se mantenga equilibrado, beneficiando tanto a los líderes como a sus seguidores, aunque este 2026 será una época de sorpresas, la misión es muy importante, la de votar por gente que no los empalague el poder.


































































