Aunque la violencia que existe la actualidad y da miedo hacer campaña en los municipios el Desfile de Candidatos crece. Sí, ese circo que vemos cada cuatro años: los mismos nombres, los mismos discursos reciclados, las mismas caras que no se asoman al país sino cuando huelen campañas. Es como si el Cauca y el propio País se convirtiera en un club exclusivo de políticos que aparecen, se toman la foto, tiran promesas, recogen votos (o plata del Estado), y luego desaparecen como si aquí no pasara nada.
Lo más irónico y uno de los casos más descarados es el de muchos exgobernantes locales o regionales que llegan con toda la pose de salvadora, con entrevistas en prime time y una candidatura que duró lo que dura una moda en redes sociales pero eso si tratando de imponer alguno de sus esbirros para que encabece su liderazgo manipulado por sus órdenes , eso dejando claro , si gana es gracias a el pero si pierde realmente fue un gran error el haberle apoyado como quien dice con cara gana con sello gana .
Y otros son tan solos Un turista electoral, en toda regla porque se pavonean arrimados a aquel que puede ganar eso si visitándolos a todos donde no puede faltar la foto para después decir, “Yo lo Apoye”.
A medida que se acercan las elecciones, empiezan a salir más candidatos que hojas en otoño. Algunos ya se postulan, otros lo niegan pero hacen gira regional, y otros simplemente están esperando que los llame un partido a ver si les lanzan la bendición. Y mientras tanto, el Cauca sigue igual: desempleo, violencia, falta de oportunidades, pidiendo a gritos que los próximos parlamentarios ayuden al gobernador y una ciudadanía que cada vez cree menos en las urnas.
¿Por qué salen tantos candidatos?
Fácil. Porque en Cauca y en todo el País ser candidato, incluso perdedor, da plata. La ley otorga reposición de votos a todos los que superen un umbral mínimo, y aunque no ganen, reciben millones solo por “intentar”. Además, muchas veces no buscan ganar, sino posicionarse, ganar visibilidad o negociar ministerios o embajadas después de las elecciones.
Y no es paranoia. Es la historia. ¿Cuántos candidatos terminan en cargos diplomáticos? ¿Cuántos “independientes” terminan aliados con partidos tradicionales después de perder? La política aquí no es solo para transformar, es también un negocio.
¿Ustedes se preguntaran qué tipo de candidatos necesitamos?
Esa es la pregunta que deberíamos hacernos en serio. Porque ya vimos qué pasa cuando elegimos desde los extremos: la derecha radical nos dejó heridas sociales, y la izquierda populista no ha logrado cambiar nada porque sigue atrapada en el discurso y no en la gestión.
La caucanos necesitamos candidatos reales, no influencers con aspiraciones políticas ni viejos políticos disfrazados de independientes. Necesitamos gente de centro (y no del centro tibio que solo quiere caerle bien a todos), sino gente con visión real, con propuestas que trasciendan ideologías, que entienda que el país necesita más que eslóganes.
Alguien que sepa cómo se legisla, cómo se gestiona, cómo se habla sin polarizar, cómo se administra sin robar.
No necesitamos más redentores de Twitter ni más exministros reciclados que manejan secretarias a su antojo , cargos burocráticos y contratación amañada como dicen los amigos de los Corrillos del Parque Caldas . Necesitamos líderes. De verdad.
Lo Claro es que “Sin Congreso, no hay Gobierno que Valga”
Pero aquí viene el punto que casi nadie quiere hablar: elegir un buen presidente no sirve si seguimos eligiendo el mismo Congreso de siempre.
Ese que duerme en plenarias, que solo legisla para los gremios, que tumba proyectos buenos solo porque los propone el gobierno de turno. Ese que cada vez tiene más asesores, más privilegios, y menos contacto con la realidad.
Es el momento de actuar que en 2026 puede llegar el mejor presidente del mundo, pero si el Congreso sigue secuestrado por maquinarias, cuotas, favores y partidos clientelistas, ese presidente no va a hacer nada.
Por eso el verdadero poder está en la doble elección: la presidencial, sí, pero también la legislativa. Porque sin Congreso funcional, el Ejecutivo es un león sin dientes.
La revolución silenciosa que necesitamos
Y aquí es donde nos toca a nosotros.
Los jóvenes, los inconformes que llevamos equivocándonos pero decididos a elegir bien , los que se sienten estafados por todos los gobiernos. No se trata de votar por rabia, ni por moda, ni por odio a un lado o amor al otro. Se trata de votar con la cabeza.
Pensar, leer, comparar hojas de vida, ver cómo han votado en el pasado, a quién representan realmente. Desconfiar de los que aparecen cada cuatro años con soluciones mágicas, de los que prometen refundar el país sin haber administrado ni un municipio.
El cambio no vendrá solo con salir a marchar. El cambio viene cuando usamos el voto como una herramienta, no como un acto emocional.
Menos banderas, más país
El Cauca no necesita más discursos de izquierda o derecha. Necesita visión, gestión y empatía, acabando la violencia en las regiones.
Necesita líderes con calle, con ética, con capacidad de construir y no solo de confrontar.
Y necesita ciudadanos que dejen de pelear por políticos que ni los conocen.
Porque si seguimos votando con el corazón, pero no con la cabeza, vamos a seguir eligiendo presidentes de cartón y congresos de piedra.
Cuando entenderemos que el Cauca y el país, una vez más, quedará en manos de quienes nunca han vivido lo que prometen cambiar.
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