El 2026 se perfila como un año crucial para el movimiento campesino en el Cauca, una región históricamente marcada por la lucha territorial y la búsqueda de reconocimiento como sujeto de derechos. Con las próximas elecciones a la Cámara de Representantes, la *Organización Campesina del Cauca* se encuentra en una encrucijada que podría definir el futuro de su agenda política. La potencial postulación de dos candidatos fuertes , *Óscar Salazar y Víctor Armero*, en una lista que lideraría *Jorge Bastidas*, revela una *división interna* que, para muchos, podría debilitar la capacidad del movimiento para lograr una representación efectiva en el Congreso.
Desde hace décadas, los campesinos del Cauca han forjado su identidad y su lucha en el trabajo colectivo y la solidaridad. La cohesión ha sido su principal herramienta para enfrentar los desafíos de la tierra y la marginalización. Sin embargo, la política electoral, con sus lógicas de personalismos y cuotas de poder, amenaza con fracturar esta unidad. La candidatura de Óscar Salazar, que impulsaría la lista de Jorge Bastidas, y la de Víctor Armero, que según las proyecciones cuenta con un fuerte respaldo, son un claro reflejo de esta *tensión entre el activismo territorial y la ambición política*.
No es un secreto para nadie que, en un sistema electoral con el potencial de redistribuir el poder y los recursos, la *dispersión de los votos* es la fórmula perfecta para la derrota. La base campesina, en su mayoría consciente del poder de su voto unificado, podría sentirse confundida o desmoralizada ante la falta de una voz política singular. La división no solo reduce las posibilidades de que un candidato campesino llegue a la Cámara, sino que también diluye el mensaje central del movimiento: la lucha por el *reconocimiento pleno como sujeto de derechos,* la defensa del territorio y la soberanía alimentaria.
El desafío para la Organización Campesina del Cauca no es solo elegir a un representante, sino decidir cómo se presenta ante el país: ¿como una fuerza unificada con una agenda clara o como una colección de intereses individuales? La historia ha demostrado que los grandes logros de los movimientos sociales se consiguen con *disciplina y estrategia*. La lucha campesina en el Cauca ha sido un ejemplo de ello, y sería una ironía trágica que las divisiones internas en el ámbito electoral comprometieran los avances logrados en décadas de movilización.
Es imperativo que los líderes y las bases del movimiento reflexionen profundamente sobre esta situación. La elección de 2026 no es solo una oportunidad para obtener una curul, sino para demostrar que el movimiento campesino del Cauca ha madurado políticamente y es capaz de articular una *estrategia de unidad* en pro de un objetivo común. Solo así podrán asegurar que su voz sea escuchada y que su lucha territorial se traduzca en cambios legislativos que beneficien a toda la comunidad campesina del país. La pelota, ahora, está en su cancha.
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